De pronto aprendí a vivir.
El calor de los dedos del sol inclementes quemaban mis pies desguarnecidos frente al poder de sus rubios rayos,
Mientras la arena suavemente acariciaba mis mejillas, como un telón de fondo me embragaba el suave sonido del reventar de frágiles olas, es que el mar, todo vestido de riguroso azul, ronroneaba en mis oídos como un cariñoso gato faldero.
Por otro lado el yodo, el fresco y dulzón yodo empujado mansamente por la agradable brisa marina entra por mis narices señalándome "estas vivo" esto no es un tranquilo sueño.

Entonces, y por un largo rato, tan solo te miré, mientras tú, bella y plácidamente yaces serena en Una Playa de Valparaíso.
Que inolvidable momento de azulado cielo y gaviotas traviesa pidiendo migajas, mientas yo me deleito
"mirandote descansar".
y pensando en que hacer para que ese minuto jamás terminase.
Ahora me encuentro aquí en el mundo real reviviendo y reviviendo aquel instante, ya que mi mente, no me deja colgarlo para siempre en la cabecera de mi lecho vacío.

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americahb dijo
Ni te dejara colgado jamas por tus recuerdos
Beos
GIA
17 Diciembre 2010 | 12:19 AM